Estética Olímpica [y la casualidad]
Publicado en La Vanguardia, 13/08/08, sección Deportes.
Pongo al final la entrevista completa, porque en la foto casi no se lee, pero ahora quería hablar de otra cosa, de una de las preguntas y su respuesta:
PREGUNTA: Una victoria.
RESPUESTA: Nunca he entendido bien los deportes basados en
marcas cronométricas. Si partimos de la base de que nadie puede
alcanzar una velocidad infinita, llegará un momento en que no se supere
marca alguna. En ese momento aparecerá la estética como valor puntuable.
Objeto encontrado: reverso de la entrevista en el recorte de periódico:

Qué duda cabe de que el reverso del recorte, obtenido por casualidad, es asombrosamente estético en el sentido de que de repente te olvidas de que esa persona está intentando batir una marca y percibes la extraña curvatura que gana su cuerpo, absolutamente fluvial.
¿Hubiera ocurrido lo mismo si el recorte no estuviera decapitado? No lo sé, pero supongo que no.
Supongo también que este tipo de casualidades abren una brecha o algo así en los cotidianos conceptos de "imagen", "información", "cuerpo", "deporte", etc. Y eso es lo que me interesa de ellas, porque de repente es como si esas palabras [en esta caso imágenes], se craquelaran, o fracturaran o rajaran, y pudieras mirar a su través otros significados de los discursos que llevan asociados.
Ahora recuerdo que en Nocilla Experience, había un capítulo en el que el Señor A, director de cine, mientras montaba una de sus películas asistía a un error técnico: los fotogramas estaban desplazados de tal manera que los personajes aparecía sin cabeza. Hablaban, sí, pero sin cabeza. Esto le producía al Señor A una sensación muy rara, como si aquello no fuera cine sino un tipo de literatura, y es entonces cuando postula que la literatura del futuro no será el hipertexto vía PC sino, precisamente, ver "cine decapitado". A partir de ahí, por extensión lógica de su postulado, no para de quitarle, sesgarle, a todas las cosas (fotos, neveras, mesas, coches, etc) el tercio superior para conseguir todo tipo de "libros decapitados". En realidad, creo que lo que postula este Señor A es una literatura que es también una nueva estética.
ENTREVISTA COMPLETA (por Víctor Balcells y Ben Clark)
Agustín Fernández Mallo opina que el mundo rige por el azar del parchís, y no por las mecánicas leyes de ajedrez. También piensa lo mismo del deporte: una tirada de dados, en verdad. Agustín es físico y escritor. Le gusta lo azaroso. Recuerda algo que pensaba Roland Barthes. El filósofo francés habló de los ciclistas ganadores y los definió como unos hombres que cumplen misiones sobrehumanas gracias a las descargas e impulsos irregulares que les envían los dioses. Eso es todo. No depende del ser humano, sino de los dioses. Se puede extender al resto de los deportes. Agustín es el fundador de la "Generación Nocilla". En ella conviven escritores que mezclan la literatura y la tecnología. Su primera novela, Nocilla Dream, fue aclamada por la crítica. Escribe desde Estados Unidos, lugar que uno de sus personajes recorre a pie.
3057 kilómetros y ni un solo recuerdo.
P: ¿Usted qué cree de los que dicen que en la literatura hay carreras de media distancia?
R: En la literatura no creo que haya carreras de media distancia, sólo de corta o larga. La de corta distancia es la más importante, y es el momento en que escribes, algo se te aparece de repente, y lo escribes. La larga distancia es que eso que has escrito les sirva de algo a los que vienen después.
P: Una victoria.
R: Nunca he entendido bien los deportes basados en marcas cronométricas. Si partimos de la base de que nadie puede alcanzar una velocidad infinita, llegará un momento en que no se supere marca alguna. En ese momento aparecerá la estética como valor puntuable.
P: Una derrota.
R: La derrota está contenida en la pregunta anterior.
P: Tu oro, plata y bronce.
R: Oro: mi ordenador, que es un campeón.
Plata: el escalador Jim Bridwell, Desordenado caótico, vividor y un auténtico hippy, conocido como "el pájaro", dedicó su vida, básicamente, a escalar y a la buena vida.
Bronce: Enjuto Mojamuto, que no se mueve.
Publicado a las 12:07 de 13/8/2008








